JESÚS ESTEVA MEDINA: CORRER, OBSERVAR E IMPLEMENTAR

Por - Noé
28-08-19 10:12

Una pasión del actual secretario de Obras y Servicios de la Ciudad de México que comenzó a cultivar en sus tiempos universitarios es correr, y ahora le sirve para conocer, de primera mano, la situación de nuestras calles y ayudar a corregirlas, sin restarle emoción al deporte.


El Gobierno de la CDMX ha implantado el programa “Lunes por la educación para la paz”, donde funcionarios públicos visitan secundarias para platicar con los adolescentes promoviendo acciones contra la violencia. Uno de ellos es el maestro Jesús Esteva, quien a partir de una de sus experiencias nos cuenta cómo ha ligado su afición por correr y su trabajo como servidor público.

 

Qué nos define como individuos

“La primera vez llegué de traje y corbata y los chicos no me hicieron mucho caso. Algo que reflexioné fue que mi mensaje tenía que ir más allá de hablar sólo de la normalización de la violencia, debía transmitirles lo que como individuo te define en la vida”.

En su caso lo que lo define no es su cargo actual, sino sus pasiones y su filosofía de vida, y una de ellas es correr. “Comencé a hacerlo al terminar la secundaria y en la preparatoria le dediqué más tiempo”. Egresado de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, precisa que si bien formó parte del equipo de corredores de la institución, debió dejarlo por sus distintas actividades, aunque más adelante lo retomó bajo una nueva perspectiva.

“Siempre me gustó, y aunque lo dejé un tiempo, hace 10 o 12 años lo retomé, pero corriendo distancias más largas, maratones. Eso es parte de lo que ahora me define. Encontré en esta disciplina una pasión”.

Y si bien es cierto que le gusta correr en el bosque, en contacto con la naturaleza, en la actualidad lo hace todo por el centro histórico y sus alrededores, zona que es básica para su labor como secretario de Obras, y donde ha desarrollado una muy importante mezcla de pasión y deber.

 

Pasión y labor

“Ahora corro aquí, en el centro de la ciudad, lo cual me sirve casi como un recorrido de supervisión porque reviso el estado de las cosas, encendiendo luminarias apagadas, o veo si faltan coladeras o algo más y así advierto otras situaciones. En una ocasión me encontré con la Alameda apagada, y descubrí que ocurre por diferentes razones, porque se roban el cable o por sobrecargas eléctricas provocadas al ‘colgarse’ irregularmente de los cables”. Y lo hace, aunque sean vacaciones.

Cuenta que en Semana Santa un día recorrió unos 15 km supervisando el encendido de las fuentes de Paseo de la Reforma, además de que como peatón advierte las irregularidades o las zonas que están dañadas. Algo importante es que todo ello tiene una salida práctica, sin quedarse en lo anecdótico, ya que lo comenta con su equipo y estudian las soluciones a dar (por ejemplo, en zonas que por sus condiciones seguirán deformándose no tiene sentido utilizar pavimentos muy rígidos). En la calle de Marconi ya repararon una parte, pero otra aún sigue en malas condiciones, y ha pensado en convertirla en peatonal, porque ya hay un acceso para los vecinos por Donceles.

Estos recorridos donde el maestro Esteva mezcla el gusto deportivo con el quehacer público son muy cotidianos: “Salgo diario a las 5:20 de la mañana y superviso las obras del centro histórico. Hace unos días corrí 10 km, pasé por República del Salvador porque habíamos terminado de hacer unas intervenciones y quería ver si ya se iba a abrir la calle al público; me encontré con gente de la empresa porque justo estaba por abrirse ese día a las 5:30 de la mañana”.

 

“Al que madruga…”

Las anécdotas no son pocas, ya que en ocasiones ve pasar al presidente, quien lo saluda no sólo a él, sino a cualquier corredor que transite por ahí a esas horas. Escucha cuando abren la puerta de Palacio y tocan las trompetas como saludo al mandatario, y también ve llegar a la doctora Sheinbaum. Esos momentos especiales se los ha aportado este deporte.

Aunque en la universidad se centró en las carreras de velocidad, descubrió que el aporte de las carreras de grandes distancias se da más a nivel mental. “Un maratón brinda una vivencia muy intensa, no sólo por el ejercicio físico, sino porque entras en una condición mental distinta. Se te acaba el glucógeno y entras en un momento de crisis donde la cabeza tiene que dominar al cuerpo y para eso te preparas. Ir por los últimos kilómetros es lo más interesante de un maratón”.

Sin embargo, no le interesa establecer marcas ni tiempos reducidos, y para explicarse mejor cita la obra del escritor japonés Haruki Murakami, De qué hablo cuando hablo de correr. “Dice Murakami (quien se define como corredor y escritor) que desde hace rato ya no logra bajar sus tiempos y que al quitar las cifras a las cosas y hacerlas por la plenitud que te van a aportar, el orgullo viene de otro lado”.

A Murakami ya no le importa en cuánto tiempo hará un maratón, sino que corre por tres cosas: porque tiene en mente terminarlo, no camina para no engañarse y porque lo disfruta. Y esa es también la filosofía actual de Jesús Esteva. Es así como aun cuando desarrolla su deporte poniendo atención en detalles de trabajo, no permite que se pierda el lado lúdico de esta pasión. “Es muy especial correr en el centro, salir y oler el pan horneándose en la calle de Madero, ver la Alameda Central oscura, cómo cambian las estaciones y sus amaneceres. Todo eso me despeja la mente”, concluye el maestro Esteva.

Favoritos

Comida: El mole en su magnífica variedad.

 

Restaurante: Aquel en el que conocen tu nombre.

 

Bebida: Mezcal, yo incluso elaboro una producción artesanal una vez al año.

 

Disco: Officium, de Jan Garbarek, que son cantos gregorianos.

 

Libro: El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl, que es de los libros que te marcan.

 

Película: El sabor de la vida (Tassos Boulmetis, 2003), Novecento (Bernardo Bertolucci, 1976), la saga de Harry Potter.

 

Ciudad: Nueva York, ahí tengo muchos recuerdos bonitos.

 

Museos: el Sorolla (Madrid); Marmottan Monet (París); The War Rooms, de Churchill (Londres).

 

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“Corro aquí, en el centro de la ciudad, lo cual me sirve casi como un recorrido de supervisión porque reviso el estado de las cosas.”