TREN MAYA. UNA OBRA PARA EL DESARROLLO DE MÉXICO

Por - Noé
27-08-19 12:48

Rogelio Jiménez Pons. Director general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur).


Para el gobierno encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, el Tren Maya es uno de los proyectos más importantes a desarrollar en su administración. Sin embargo, más allá de la obra de infraestructura y sus objetivos como transporte local de pasajeros, turismo y de carga, debe ser visto como un medio para explotar


El Tren Maya es un proyecto que avanza de manera constante. El proceso de licitación está en marcha y estamos por entrar en las decisiones finales de lo que será la ingeniería básica del proyecto. La licitación sobre la vía y los costos de esto serán de alrededor de los 150 mmdp, pero adicionalmente hay una cantidad semejante o mayor que se generará a partir de los centros urbanos y los polos de desarrollo a su alrededor.

En principio se tenía planeada la construcción de 15 estaciones, pero la recomendación de la consultora Steer Davies es que tenemos la capacidad de desarrollar hasta 28. Pensamos que aumentar tres o cuatro más en esta administración será suficiente, dejando algunas más pendientes para las subsecuentes etapas.

La construcción de las estaciones tiene como objetivo brindar un ordenamiento territorial en la zona de la península de Yucatán, cuyo desarrollo en los últimos 20 o 30 años se llevó a cabo, sobre todo, en la Riviera Maya. Fue a mediados de la década de los 70, tras los buenos resultados del desarrollo de la zona de Cancún como centro turístico, que dio inicio un fenómeno de invasión de tierras y el desarrollo de centros muy aislados entre sí, creando fenómenos muy particulares: centros económicamente exitosos, como Tulum o Playa del Carmen, pero cuyos resultados sociales han sido malos (hoy en día, por ejemplo, los propios habitantes de Playa del Carmen lamentan un sinfín de problemas asociados al desorden urbano).

                                                                                                                                                                                                                                                                

Desarrollo en conjunto con comunidad, gobierno y entidades financieras

El proyecto de las estaciones del Tren Maya busca crear una serie de enclaves de ordenamiento territorial sobre extensiones importantes de tierras; para ello estamos generando convenios con la comunidad en los distintos ejidos, logrando asociaciones con comunidades de más de mil hectáreas, permitiendo generar espacios importantes para el desarrollo de nuevos polos.


Hemos hecho un ajuste en el trazo del recorrido y eso provocó que disminuyera a 1,460 km de los 1,500 km proyectados originalmente, pero con ello se están generando nuevas extensiones, una de ellas hacia Chetumal, donde se debe de aprovechar que será una zona fiscal libre, por eso se está en la búsqueda de terrenos cercanos al aeropuerto, donde también existe un programa para su ampliación para crear centros logísticos teniendo la integración de un nodo entre aeropuerto, tren y zona libre que ofrezca oportunidades de desarrollo para inversionistas (por ejemplo, en términos de maquila, creando una industria de desarrollo).

Se están haciendo algunas prolongaciones hacia el interior de Cancún, donde se tenía planeada sólo una estación del tren en el aeropuerto, pero ya estamos en pláticas con el Gobierno estatal para concretar dos estaciones más hacia el interior de la ciudad.


Otro aspecto positivo es la aceptación por parte de los grupos financieros sobre la alternativa que planteamos en el modelo de inversión, que será una asociación público-privada (APP). Estamos ya en una etapa de discusión con la SHCP sobre detalles de los contratos, así como en definiciones importantes para que estos concursos que se van a licitar a partir de la Ley de APP tengan las mejores condiciones para que el país pueda afrontar estos gastos en el futuro.

La estrategia es llegar a un consenso con la SHCP y con los grupos financieros que expresan su interés en participar. Hemos tenido reuniones con Goldman Sachs, BlackRock, Merrill Lynch y otras, obteniendo opiniones muy valiosas para construir un proyecto con las mejores condiciones de certidumbre para todos los implicados.


De ello se desprende también la importancia de contar, para los procesos de licitación, con un convenio con la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), organismo operacional de la ONU para proyectos y servicios, que nos asiste para que todas las licitaciones sean suficientemente claras. Contamos también con la colaboración de ONU-Hábitat, y en un futuro no muy lejano se sumará la Unesco a partir de un convenio.

Todas estas instancias internacionales dan garantías no sólo a Fonatur como institución del Estado, sino a la sociedad para que todas las mejores prácticas en este tipo de trabajos se lleven a cabo en el desarrollo del Tren Maya.

                                                                                                                                                                                                                                                                

Sobre el medio ambiental y la fauna

Nos reunimos con el Dr. Víctor Toledo Manzur, titular de la Semarnat, siendo fundamental el tema ambiental ya que el Tren Maya pasará por zonas sensibles. Atravesamos la reserva de Calakmul porque correrá paralela a la carretera que va de Escárcega a Chetumal, y es en esa zona donde se ubica la Reserva de la Biosfera. El compromiso es hacer una estrategia que permita que al final del sexenio no solamente no la hayamos afectado, sino fortalecido.

Esta fortaleza la podemos generar atendiendo a las 84 comunidades que rodean a la zona para que tengan un programa de integración específico a los trabajos de preservación y mantenimiento de la selva, o en programas muy particulares de ecoturismo, forestales u otros, y al finalizar el sexenio también hayamos agrandado.

La intención es que la reserva del Calakmul duplique su tamaño: de las 730 mil Ha actuales, queremos llevarla al millón y medio. Se integrarían reservas como Balam Kú y Balam Kin, además de sumar de 300 mil hasta 500 mil Ha propiedad de particulares y de ejidos, dando como resultado que al final de esta administración, el Tren Maya sea un elemento sustancial de gestión para garantiar el avance en efectos administrativos para la preservación ambiental y generar una serie de corredores biológicos de integración que conecten sobre todo hacia la parte norte, en Sian Ka’an y hacia Yucatán. No cabe duda que es una de las estrategias más complejas y delicadas, pero que es viable y en eso estamos trabajando.


Una preocupación especial es el de la fauna de la región, particularmente el jaguar, por lo que hemos iniciado reuniones con la asociación y con especialistas. Tenemos diseñados alrededor de 50 pasos de fauna en todo el desarrollo, con la garantía de que son pasos en verdad detectados porque muchos jaguares de la zona tienen un chip de localización y así sabemos sus recorridos reales.


Por otro lado, utilizaremos un sistema aprobado en Europa y en Canadá, donde han colocado una serie de postes a lo largo de la vía que anticipan la llegada del tren emitiendo una señal para los animales; en Canadá se emplea para renos y alces, que son animales muy grandes y pesados que inclusive podrían causar un descarrilamiento si son impactados. Nosotros vamos a implantar esa tecnología a lo largo del recorrido para que se advierta al ganado, venado o jaguar mediante señales que permitan que la vía esté libre de fauna.


Con este tipo de políticas, los principales especialistas en la protección del jaguar y grupos que nos están apoyando están satisfechos y van a dar seguimiento para que se cumplan todas estas acciones.

                                                                                                                                                                                                                                                                

Derrama económica y consultoría

En la parte financiera vamos en la dirección correcta. En cuanto a los polos de desarrollo vamos a usar los fideicomisos como planes de negocios para convertirse en Certificados de Capital de Desarrollo (CKD) o en Fideicomisos de Infraestructura y Bienes Raíces (Fibras) que nos permitan ir al mercado con recursos para desarrollar mejor los proyectos.

Todo esto genera un gran ámbito de estudios donde es imprescindible apoyarnos en la experiencia de la consultoría, la cual debemos integrar al proyecto, porque es un trabajo que va a durar algunos años y necesitamos que órganos como la Cámara Nacional de Empresas de Consultoría (CNEC), nos sigan asistiendo. En mayo pasado Fonatur y la CNEC firmaron un convenio de colaboración y es seguro que habrá mucho trabajo, por lo que requeriremos de manera constante que la consultoría organizada ayude a proyectos estratégicos como éste.

                                                                                                                                                                                                                                                                

Aprobación social

Un aspecto que resulta fundamental para el proyecto es el social. En este momento contamos con un porcentaje de aprobación por parte de las comunidades por arriba del 80 %, gracias a constantes encuentros con comunidades y ejidatarios. Hay muchas dudas sobre qué va a suceder, si serán desplazados o si se convertirán en sirvientes de los inversionistas. Nosotros recomendamos a las comunidades no vender sus tierras, porque el objetivo del proyecto es integrar a la gente y capacitarla, por eso nos reunimos con los subsecretarios de la SEP de la zona para crear allá un programa específico de capacitación; ya tenemos uno en Palenque y hay muchas personas interesadas en los ejidos para comenzar a participar en la creación de los fideicomisos, esto es fundamental.

Debemos entender y transmitirle a la gente de las comunidades que el Tren Maya es un objeto, una justificación para un programa de desarrollo. Si bien tiene una imagen fácil por el tema del turismo, posee además un programa agroalimentario básico, por ejemplo, que permite generar infraestructura para que los productores en toda la zona sur de la península generen alimentos orgánicos competitivos y se lleven hacia la zona norte del país: ya estamos estudiando los nuevos vagones de refrigeración para mantenerlos en las mejores condiciones y que este tipo de factores integren a los productores de las zonas marginadas, dándoles acceso a las mejores condiciones de producción.


Todo esto lleva tiempo, pero hemos tenido muy buen contacto con cada una de las partes involucradas: para el presidente López Obrador el sector social es crucial, por ello el objetivo primordial es integrar a las comunidades, elevar el nivel de vida y que sean participantes activos de todo el desarrollo en la zona, además que tener en orden el tema de los derechos de vía es crucial. Ya tenemos cerca del 90 % de las anuencias por parte de las comunidades.

Sí hay rezagos, zonas donde el tren ya existía desde hace mucho tiempo (como cerca de Mérida: su vía data de 1881), pero que hay reclamos por falta de pagos de indemnización, algo imposible porque entonces ni siquiera existían los ejidos. Todos esos temas se están revisando y regularizando, y se harán de la mejor manera, a precios justos, para lo cual estableceremos un convenio con el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN) para obtener avalúos que no sean insultantes.


En algunos casos proponemos a los ejidatarios se asocien porque les conviene participar en el desarrollo y no llevarse un solo pago. Estamos en esas negociaciones, pero también buscamos alternativas que desahoguen posibles conflictos (por ejemplo, en el sur de Mérida hay tres opciones de paso para el libramiento y estamos negociando con las tres comunidades; si hay algún problema con alguna podemos siempre pasar a la otra opción), siendo el balance muy positivo.

                                                                                                                                                                                                                                                                

Perspectivas y alcances

Aunque la pregunta general es “¿cuánto va a costar la vía?”, resulta irrelevante para un programa de reordenamiento territorial. El Tren Maya nos brindará la oportunidad de resarcir las brutales necesidades existentes a nivel estatal y municipal no sólo con la intervención directa del Gobierno, sino en la sinergia social y económica que se va a generar en la zona para cubrir una deuda histórica. El impacto que tenga no será solamente para este sexenio, sino se empezará a ver con toda su magnitud, haciendo bien las cosas, en 12 años.


El Tren Maya es un proyecto para desarrollo social y el crecimiento económico en el futuro de México donde la consultoría tendrá un enorme campo de acción. Más allá de este plan, es un programa regional con cerca de 25 proyectos específicos alrededor de sus diferentes etapas, cada una de ellas con retos y necesidades específicas a cubrir por parte de la consultoría organizada del país para los distintos gobiernos, federal, estatal y municipal.


Trabajamos en sinergias de negocio que requieren de mucha planeación, mucho diseño y muchísima consultoría, que es algo de lo que ha carecido el sureste mexicano, pero en las que trabajamos en conjunto para convertirse en una realidad que beneficie a todos.